"Una de las mejores características de los seres humanos es su capacidad de aprender, conocer cosas nuevas y transmitirlas a sus semejantes. Esta capacidad es la base de la civilización, que ha logrado que se vayan perdiendo algunas creencias basadas en una serie de miserias culturales y fatalismos.Un ejemplo de estos fatalismos es la creencia de que el comportamiento y la vida de las personas tiene que llevarse a cabo según un guión preestablecido ( su destino ) y que el seguimiento de dicho guión lo tienen que cumplir fundamentalmente aquellas personas que tengan alguna diferencia o enfermedad respecto al individuo estándar.
La ignorancia del origen de muchas de esas diferencias ha resultado en la marginación, el sufrimiento y a veces hasta el sacrificio en actos de fe de personas diferentes y de gran valía. Por ello, la búsqueda del conocimiento es un modo de liberación. Este conocimiento ha tenido frutos en diferentes campos, uno de ellos es la medicina. Es un hecho que a lo largo de la historia hemos progresado en la prevención y curación de algunas enfermedades que eran incurables en la antigüedad, y que se han convertido en simples afecciones transitorias. Es prácticamente seguro que alguna de las enfermedades que hoy en día se califican de incurables dejarán de serlo en un futuro. Dependiendo del esfuerzo que realicemos , ese futuro será más o menos lejano.´
Si ponemos empeño, la probabilidad de que nosotros y nuestros coetáneos podamos ver esos avances será grande. Si pensamos que todavía no somos capaces de realizar dicho esfuerzo, dejaremos el trabajo a las generaciones futuras. Parece obvio, que de momento lo que debemos hacer es ponernos manos a la obra para tener la satisfacción de ser testigos y conocer como pueden curarse alguna de las enfermedades que hoy en día son calificadas como incurables."



Catedrático de Fisiología de la Facultad de Medicina de Sevilla, se licenció en Medicina y Cirugía por la Universidad de Sevilla con la calificación de sobresaliente. Obtuvo el Premio Fin de Carrera y el Premio Extraordinario de la Licenciatura. Tres años después se doctoró en Medicina y Cirugía por la misma universidad con la misma calificación de sobresaliente y de nuevo obtiene el Premio Extraordinario con su tesis.
Es médico forense, especialista en Psiquiatría y Neurología y trabaja para la Clínica Médico Forense de Madrid desde 1983.
Es catedrático de la Universidad Miguel Hernández (área de Anatomía y embriología humana). Director del Instituto de Neurociencias de Alicante. Licenciado en medicina por la Universidad de Murcia. Premio extraordinario del doctorado por la Universidad de Murcia. Periodo post doctoral en Paris.












